Post

National Heroes Park. (Nine Nites)

Posted on 28 Noviembre 2011 in General by ACR Crew

En esta crónica voy a hablar de una de las expresiones culturales mas desconocidas que hay en Jamaica, la forma de lidiar con la muerte.

El parque de los heroes nacionales se encuentra en el camino que va desde el corazon de Downtown hacia Crossroads. Este nombre lo recibió una vez que Jamaica gano su independencia. Anteriormente los ingleses lo utilizaban como hipódromo.

En sus 20 hectareas de terreno se erigen varios monumentos y tumbas de personalidades ilustres.

Entre los monumentos mas representativos estan el que recuerda a los jamaicanos muertos con el uniforme británico en las dos guerras mundiales del siglo anterior. El monumento al lider panafricanista Marcus Garvey, cuyos restos tuvieron que ser repatriados porque murió y fue enterrado en Inglaterra. Al que fuese primer ministro Donald Sangster, al fundador del PNP Norman Manley y a su primo fundador del JLP Alexander Bustamante.

Otro monumento nos recuerda a la unica mujer con el honor de heroe nacional, Nanny la lider del los maroons y al lider de las revueltas de esclavos Samuel Sharpe, en 2002 se comenzó a levantar otro monumento en memoria del Michael Manley.

Los restos de Dennis Brown reposan en este parque también, así como los de la ilustre poetisa Louise Bennet, los ya mencionados Marcus Garvey, Michael y Norman Manley, Paul  Bogle, Samuel Sharpe y el campeón olimpico en velocidad Herb Mackenley.

Pero a parte de estos datos históricos lo que me interesa compartir es la forma en que este pueblo celebra la vida de los difuntos mas que llorar su perdida.

Cuando una persona muere se le lleva a la funeraria para que el cuerpo sea depositado en un ataud, este ataud es trasladado a la casa del difunto durante un periodo de 9 noches para dejar que el alma de la persona tenga tiempo de despedirse de sus allegados antes de pasar a mejor vida. Durante esas 9 noches la música suena sin parar, se organizan partidas de domino y nadie se lamenta ni llora.

Para decir lo que sucede la novena noche voy a compartir mi primera experiencia en un nine nites.

Pregunté a unas amigas que plan había para una noche, me dijeron que iban a un nine nites, como nunca había oido ese termino pregunté que era y me lo explicaron. Lo primero que me vino a la cabeza era que pintaba yo en un acto en memoria de un muerto al que nunca conocí. Me explicaron que en un nine nites todo el mundo es bienvenido y que la familia del difunto invita a la gente a beber ron y tomar sopa, y si se lo pueden permitir quiza un cabrito al curry.

Pensé que debería vestir al menos de forma adecuada y me arregle mas de la cuenta. Cuando fui a recojer a mis amigas salieron de su casa en minifalda y marcando curvas por todas partes. Por supuesto me quedé muy sorprendido y volví a preguntar si era a un acto funerario al que ibamos, porque por la pinta parecía que ibamos a una fiesta de Miss Jamaica o a un gogo club. Me miraban sorprendidas por mis extranyas preguntas.

Asi llegamos al dead yard, así se denomina a la casa donde se encuentra el difunto un dia antes de ser enterrado y celebrar un funeral cristiano en su memoria. Alrededor del dead yard se toca Kumina, una forma ancestral de comunicar al espiritu con la familia del muerto. Pura percusión africana.

El ron se utiliza como elemento de conexion y los ritmos son interpetrados todo la noche de forma obsesiva. Ya un poco fuera de la casa se instala el sound sistem, dancehall en vena para distraer a la numerosa penya que abarrota la estrecha calle donde se celebra el pase a mejor vida de un joven asesinado a balazos 9 días antes. Veo con asombro como un hermano entra en trance y empieza a dar cabezazos tremendos a todo lo que tiene cerca, en pocos momentos aquella ceremonia se convierte en un San Fermín con gente tratando de esquivar los cabezazos del poseido. Debo no estar en mi sano juicio porque el espectáculo me parece apasionante.
Cuando el poseido se calma y la gente vuelve a la normalidad los altavoces vuelve a atronar hasta entrada la madrugada, donde ya se deposita el ataud en un coche funebre para oficiar el posterior funeral y entierro.

Dependiendo de la personalidad del difunto la música en la iglesia es diferente, algunos funerales pasaron a la historia como Bling funerals, en especial el del bailarin Bogle, donde la cerveza y la hierba corrían a raudales y las minifaldas eran la moda del día.

Desde entonces no es que me pase el dia yendo a nine nites, pero desde luego siempre que oyes hablar de uno está divertido pasarse a tomarse un ron y unos porritos. Compartir con la gente la celebración de una vida pasajera y no el lamento de la perdida de un ser querido.

Texto: Fernando García-Guereta