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Trench Town. Hit me with music

Posted on 9 Febrero 2011 in General by ACR Crew

Los gustos y aficiones que tenemos las personas pueden llevarnos a lugares y sitios muy diferentes. Si eres muy aficionado al cine y te lo puedes permitir, quizá algun día puedas dar con tus huesos en Hollywood o Beverly Hills, compres un mapa de donde viven tus artistas preferidos y disfrutes paseando por sus lujosas avenidas, observando grandes mansiones y coches espectaculares. Si eres aficionado a la Opera quizá tengas suerte y conozcas Salzburgo, esa preciosa localidad austriaca. Si tu afición es el Reggae lo llevas más crudo, tu destino es bastante menos glamouroso. Tu destino es Trench Town. ¿Qué le vamos a hacer?

Siguiendo el recorrido que venimos haciendo en capítulos anteriores, dejando atrás Tivoli Gardens y continuando recto hacia el oeste por Spanish Town Road, nos vamos aproximando a Trench Town.

El nombre de este barrio ya tiene sabor a Reggae, aunque hay que decir, que ya antes de los días de los Wailers había sido cuna del Rock Steady, en la calle 5 vivían Alton y Hortense Ellis.

El nombre le viene de su antiguo propietario, un irlandés llamado Daniel Power Trench, que adquirió 400 acres en Kingston oeste en el siglo XVIII.

Ya en las primeras decadas del Siglo XX Trench Town empieza a ser receptor de campesinos buscando un lugar en donde poder establecerse en la capital. Asi pues, siguiendo la ruta de Spanish Town Road, pasado Tivoli Gardens nos queda a nuestra mano izquierda el May Pen Cementary y justo enfrente el primer garrison de Trench Town (Boyz Town). Cuando lleguemos a Collie Smith Drive podemos girar a mano derecha, las calles que desembocan en ella a nuestro mano izquierda es el corazón de Trench Town. Las calles van siendo numeradas de sur a norte del numero 1 al 7.

Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación y traslademonos a los años 60. Si giramos por la calle 1 nos hubiesemos encontrado con los Wailers, esta era la calle donde vivían Bob y Bunny, y donde un poco más lejos vivía P Tosh. También la calle de los Wailing Souls. En la 2 vivía Delroy Wilson y los Abyssians. Joe Higgs y Ken Boothe en la 3. Dean Francis y Ernest Ranglin en la 4. En la 5 los Ellis. Bunny Robinson, Paragons y Techniques en la 6. Toots and the Maytals, Leroy Sibbles, Bongo Herman, y los miembros de los Clarendonians en la calle 7.

Durante los enfrentamientos civiles de los años 70, la calle 7 se convierte en el frente de guerra, ya que si seguimos subiendo más allá de dicha calle nos encontramos con Arnett Gardens (Concrete Jungle), el equivalente a Tivoli Gardens. El mismo esquema de Goverment Yards y compra de votos, esta vez adornados con los colores naranjas del PNP de Michael Manley.

Trench Town no sólo era un foco musical, sino también de varios ambitos de la cultura y también del rastafarismo porque en sus calles creció el lider rasta Mortimer Planno.

Pero sin duda, la persona que puso a Trench Town en el mapa de las eniclopedias musicales fue B Marley. Llegado con su madre de St Ann, Trench Town fue su refugio. Allí vivía y jugaba con Bunny Wailer, allí conoció a P Tosh y a Rita y a su mentor Joe Higgs. Y allí se inspiró para componer 4 temas inolvidables. “Trench Town” donde se queja de los problemas que le da la policía solo por vivir alli. “Natty Dread”, “Trench Town Rock” y como no, una de las canciones de amor mas bellas jamás escrita “No Woman no Cry” donde recrea una conversación con su mujer en una de los goverment yards de Trench Town.

Si uno tiene interés por conocer Trench Town hoy en día hay que decir que en el barrio hay paz desde hace ya bastantes años. Hay pequeños centros culturales donde se explican los tiempos de la edad de oro de Trench Town. Si bien las condiciones siguen siendo muy pobres, lo mejor quizá sea acercarse al museo Bob Marley y contratar una visita guiada.

Pero si eres aventurero patea sus calles, los vecinos te contarán una y mil historias del barrio, eso si, antes de salir, invita a unas Guiness o unas Red Stripes, no seas capullo y deja algo de tu dinero en Trench Town, despues cuéntalo.

Fernando García-Guereta.

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Downtown Capítulo 2

Posted on 8 Diciembre 2010 in General by admin

Maldigo el turismo. El turismo es una industria altamente contaminante capaz de convertir el Gran Cañón del Colorado, las cataratas del Niagara o Venecia en lugares donde uno siente ganas de salir volando en busca de algún lugar mejor.

Jamaica sufre de esta contaminación en zonas muy especificas de la isla, pero desde luego Downtown Kingston no es uno de ellos. Downtown Kingston es un lugar para viajeros que aman el reggae, y por supuesto para todos sus comerciantes, buscavidas, compradores en busca de precios bajos y demás gentes que pululan por su calles. Lo cierto es que desde que New Kingston se convirtió en el distrito económico de la capital, toda la industria musical se ha mudado al uptown, la degradación del downtown es de unas proporciones alarmantes, un lugar totalmente dejado de la mano de dios, si exceptuamos la estatua de la reina Victoria que preside el Sir William Grant Park y los edificios de congregaciones religiosas de varias denominaciones.  Si alguno de vosotros ha tenido la ocasión de ver la película de James Bond “Doctor No” grabada en 1962, cuyas escenas iniciales están rodadas en el downtown, le costará entender como un casco urbano se puede degradar tanto.

Prince Buster en Orange Street

Prince Buster en Orange Street

De los estudios y tiendas de discos solo quedan los esqueletos, fachadas destartaladas y anuncios pintados en colores que aguantan no se sabe como el paso de las décadas. El parque, conocido popularmente como “parade” es un buen lugar para comenzar la visita. Presidido por la casi insultante presencia de la reina Victoria – uno se pregunta porque nadie le tira en bote de pintura roja- se puede andar por sus calles durante el día sin problema ninguno. Los nativos que pasean por allí ya saben que los pocos whities que por allí andan, son mitomanos con poco dinero, a los que ni merece la pena tratar de liar como si fuese Negril. Lejos están los días, donde la tienda de discos de Prince Buster en Orange Street era el centro bullicioso musicalmente hablando de Jamaica. La película Rockers dejo inmortalizado aquellos días con Bongo Herman bailando brake en la tienda.

Nada del numero 101 de la misma calle donde Duke Reid grababa los primeros temas de Ska encima de la licorería que regentaba. El que milagrosamente se sostiene en pie en el parade es el Ward Theater. El Ward Theater ( ver foto en el capítulo anterior) es extremadamente hermoso y elegante a la vez. Construido sobre las ruinas del Teatro Real, que quedó devastado en el terremoto de 1907, abrió sus puertas en 1912 siendo un regalo de Col Ward a la ciudad de Kinsgton. Desde 1941 era tradicional la inauguración de la temporada de pantomima el 26 de diciembre –boxin day– que hoy en día es la fecha donde se celebra el mayor evento de dancehall del planeta “Sting“.  Quien creería que algún día aquí estuvo tocando el piano A Rubisntein, bailando Alicia Alonso, tocando música la orquesta de Cámara Europea y tantos y tantos grandes artistas que actuaron en su escenario, donde se celebraban concursos de talentos o donde Miss Lou recito sus poemas en patois. Desde hace años ya nadie quiere ir al Ward Theater y mucho menos después de los estragos del huracán Ivan.

Al que le gusten los mercados y el callejeo puede encaminarse al lado oeste del parade y enfilar hacia el Coronation Market. Cada pocos metros escuchara una voz que dice “whiteman” a las que no hay que prestar mucha atención y si ir a lo que realmente uno quiere. Al comprar algunos de los productos agrícolas que da Jamaica es difícil comprender como en un país tan fértil como este las frutas, hortaliza y verduras tengan un precio tan desorbitante en los supermercados. Es por eso que mucha gente se acerca al Coronation Market a comprar estos productos a los campesinos que recién han llegado del campo a venderlos. La variedad es algo increíble, resulta curioso como esta tierra es capaz de ofrecer tanta riqueza y a la vez adquirirla resulte tan prohibitivo. Paradojas infumables.

Sinagoga de Kingston

Sinagoga de Kingston

Si el visitante tiene los huevos, muy, pero que muy bien puestos, puede intrincarse en Mathews Lane que corta de norte a sur el acceso y feudo tradicional de las actividades mafiosas asociadas al PNP e imperio del otrora  todopoderoso don “Zeeks“. Si has salido sin problemas date una vuelta tranquilo y descubre la Sinagoga ( Jamaica fue refugio de judios sefardíes expulsados de la península Iberica), la Galería Nacional de Arte, la iglesia parroquial de Kingston, la librería nacional y al final, quizá para descansar un poco, ir al malecón a recordar que el mar existe.

En la próxima entrega Tivoli Garden, ¡la madre de todos los Garrison! Os espero.

Fernando Garcia-Guereta. Kingston, 3 de diciembre de 2010.